No nos vamos a sorprender a estas alturas al observar que todo avanza, menos el Ibex, pero se han dado hoy algunas de las condiciones fundamentales para que sea así y no vamos a dejar pasar la ocasión de detallarlas un poco.
Europa sube amparada en una «relajación» de la prima de riesgo que se produce a pesar del fiasco monumental de la subasta de deuda en Italia, que ha tenido que subir los tipos de interés un punto y no ha conseguido cubrir el mínimo previsto.
Me dirán ustedes que son condiciones antagónicas y les diré que llevan toda la razón, ergo hay gato encerrado. ¿Recuerdan que les comenté ayer que necesitábamos una intervención del BCE que dejara rastros suficientes de que está interviniendo? Me alegra que Draghi me lea y que responda tan rápido por la vía de los hechos.
El gato se llama Mario, Draghi, y salió corriendo a proteger a otro Mario, Monti. Las primas de riesgo han retrocedido de lo lindo y las Bolsas que iban directitas hacia el abismo han experimentado una sorprendente recuperación y me da la sensación de que han tocado los mínimos del presente ciclo.
¿Todas? Todas no. Existe un irreductible índice cuyos mínimos parecen estar p0r venir. El Ibex, espoleado por la irresponsabilidad de sus políticos y por la tensión cada vez menos disimulada entre el Banco de España y el Ministerio de Economía, tiene ganas de seguir buscando nuevos suelos mientras los demás intentan buscar nuevos techos. Cosas del Ibex.
Ejemplos al canto. El ministro de Economía, el ínclito Luis de Guindos, ex jefe de Lehman Brothers en España cuando se hundió la firma, sigue erre que erre mentando la soga en la casa del ahorcado y pasándose por el forro la orden del «jefe» de no hablar de intervención. La cosa pasa de castaño oscuro y obliga al mismímismo «jefe» a salir a la palestra, con lo poco que le gusta, para subrayar que nadie está hablando de intervención.
¿Qué ve el mercado en este tipo de cosas? Que no hay orden ni concierto y que quienes deberían actuar como un solo hombre actúan como si estuvieran en plena guerra de guerrillas. Montoro va por un lado y De Guindos por otro, y el jefe suele inclinarse más por don Cristóbal que por don Luis pero rara vez lo dice claro dada su tradicional tendencia al autismo.
Más ejemplos. Desde el Gobierno se tira una andanada contra el Banco de España que responde exactamente a otra andanada en el sentido contrario. El PP ha heredado un Gobernador que no le gusta ni poco ni mucho y ni el Gobernador no parece dispuesto a templar gaitas con quienes siempre fueron sus adversarios políticos, ni desde el Gobierno tienden la mano al Banco de España.
¿Qué ve el mercado en este tipo de cosas? Un despropósito. Observa con estupefacción como el peor gobernador de la historia reciente del Banco de España y el Gobierno que peor ha comunicado en toda la democracia se esfuerzan por demostrar al mundo que no se aguantan cuando deberían estar cerrando filas aunque fuera solo por responsabilidad, que tienen entre manos nada más y nada menos que tratar de arreglar el desaguisado de las Cajas.
No es cuestión baladí y si no que se lo pregunten a Francisco González o a Emilio Botín, cuyos bancos sufren en sus carnes la desconfianza atroz generada contra el sistema financiero español casi sin comerlo ni beberlo, por culpa de la lamentable situación a que han llegado las cajas de ahorros como consecuencia de una política irresponsable de las comunidades autónomas, en esto lleva razón el Gobernador, y una supervisión por parte del Banco de España que ha obrado el milagro de que el sistema financiero más envidiado del mundo en 2007-2008 sea actualmente uno de los más denostados, si no el que más.
El resultado de este galimatías imperdonable, de este batiburrillo, de este desconcierto, de esta sinrazón, es exactamente lo que hoy se ha visto. Toda Europa reacciona, incluso quien protagonizó una de las subastas más frustrantes de la historia reciente, y el Ibex no tiene fuerzas para seguir al resto. Es más, yo diría que no tiene ni siquiera ganas de intentarlo porque intenta demostrar por la vía de los hechos su disconformidad con lo que está ocurriendo.
Bastó un «soplido» no contrastado del BCE y una previsión positiva del Banco Mundial para China para que Europa obviara todo lo demás y nos diera una alegría que, sin embargo, ha dejado al Ibex con el culo al aire. Todo avanza menos el Ibex, nuestro selectivo se arrastra por los mercados al ritmo marcado por la esquizofrenia en que han entrado nuestras autoridades. Mientras la Bolsa española sufre, en Alemania asistimos a un perfil que deja un tramo final realmente sorprendente:
Los números «cantan». Al cierre, el Dax subió un 1,03%, el FTSE un 1,43%, el CAC un 0,99% y el Ibex retrocedió un 0,75%. Crucen los dedos.

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