Los índices europeos han comenzado hoy un viraje hacia lo que puede y debe ser el comienzo del rebote que les salve de la quema, ayudando a Wall Street a mantenerse como única tabla de salvación. Las razones, son sencillas y están pormenorizadas en el enlace anterior, pero se resumen en la necesidad de que los índices americanos no pierdan el soporte vital establecido por la que hasta ahora puede ser considerada onda uno del actual impulso. Si lo rompe se terminará la posibilidad de que realmente estemos ante una tendencia alcista y pasaremos a considerar ese escenario bajista que tan bien dibuja nuestro Ibex, al que no le afectan ni los análisis técnicos ni las reuniones de Rajoy con Merkel barco mediante.
Con Wall Street a punto de perder esos niveles apenas si quedaba margen de maniobra, en todo caso dos sesiones de poco recorrido pero nada más y el mercado se ha despertado con ganas de despejar algunas dudas momentáneas, lo que no quiere decir ni mucho menos que podamos confiarnos. Es más, ahora es cuando menos debemos confiarnos, porque estos tipos son imprevisibles.
El caso es que hasta el Ibex estuvo en positivo, eso sí pocos minutos, para dar algo de credibilidad a lo que se veía en los índices. Pero no pudo resistir. Un día más el selectivo español siguió lastrado por su condición de pim-pam-pum, honor que últimamente comparte con el Mibtel italiano. Ambos parecen demasiado afectados por el miedo a Grecia y a lo que puede venir detrás de una hipotética salida del euro del país heleno. Lo que faltaba era Paul Krugman diciendo tonterías un día sí y otro también acerca de Grecia sin aportar solución alguna. Ya va siendo hora de que a los gurús y a los Nobel que fallan alguna de sus fantásticas predicciones los amordacemos para siempre, porque este no se ha caracterizado precisamente por sus aciertos desde que ganó el premio. Como todo economista, es un especialista en explicar que pasó lo que todos sabemos que pasó, y punto.
Pero el resto de Europa no se deja amilanar y mientras España e Italia luchan contra la prima de riesgo, Alemania, Francia o Gran Bretaña deciden que toca subir y que la música mediterránea no va con ellos. Hace ya tiempo que se desentendieron por completo de la suerte de los índices de varios países. De los intervenidos y del Ibex y el Mibtel. Y poco le falta al CAC francés para seguir el mismo camino.
Destaca la subida decidida del Dax, que hubiera sido mucho más significativa si hubiera acompañado el volumen, pero no se puede pedir todo. De momento nos conformaremos con subir y lo del volumen lo iremos viendo poco a poco, si es que lo llegamos a ver, que todo parece demasiado artificial en los últimos tiempos.
Al cierre, el índice alemán avanzó un 0,95%, el FTSE un 0,70%, el CAC un 0,64% y el Ibex perdió un 0,65%. Si nos hubiéramos fiado de la «señal» del viernes hoy habríamos acertado. Todos bajaron y el Ibex subió, lo que antes equivalía a subida segura en la siguiente sesión, pero resulta que podemos estar ante el comienzo del rebote, menos en el Ibex precisamente. ¿O no? Técnicamente el selectivo español puede haber llegado ya a donde debía llegar tras romper un HCH por su base. El problema es que eso no asegura que se vaya a parar ahí.
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