Si algo predomina en estos momentos en los mercados europeos, eso es el miedo. El miedo es libre y hay miedo a un montón de cosas. La primera y más próxima a que Grecia emprenda el camino de huida del euro, la segunda, que el rescate a la banca española termine por ser la antesala de un rescate semejante a la banca italiana y la tercera, que el euro termine saltando por los aires.
Vayamos por partes y empecemos con Grecia. El escenario es bastante sencillo. Si el próximo domingo las urnas dictan un resultado que permite a Nueva Democracia y el Pasok gobernar, Grecia se mantendrá en el euro. Si no es así, la opción más verosimil es la de una salida de Grecia de la moneda única. Tendría gracia que terminara por ocurrir lo que debió ocurrir en su momento pero por expulsión del país tras haber mentido en sus cuentas. El problema es que ya no se habla de una «salida ordenada» sino de una estampida y ello conlleva que Grecia no haría frente a sus compromisos con la deuda, ni siquiera a los establecidos tras la quita. Es un escenario que aterra a buena parte de la banca alemana y francesa.
En segundo lugar, España y su mal llamado rescate financiero. Sl margen del lío que sigue existiendo, parece que sí, que computará como deuda lo que el FROB vaya tomando para sanear los bancos en apuros. Y también parece que sí, que van saliendo más cajas que tendrán que pedir ayudas para cumplir con las provisiones y dotaciones a que están obligadas para cubrir sus riesgos inmobiliarios. No llegará a los 100.000 pero los 40.000 pueden quedarse cortos, salvo que se imponga el criterio de Bruselas de dejar quebrar aquellas entidades que no pongan en peligro al sistema en su conjunto.
Pero tenemos un problema añadido, el del «efecto llamada«. Esta mañana ha tenido que salir Monti a decir aquello que decía Rajoy hace solo una semana, aquello de que sus bancos no necesitaban la ayuda de la UE ni ser rescatados ni nada por el estilo. lagarto, lagarto, que decía el otro. A cambio, parece que el FMI ha decidido empezar a ser constructivo con la banca española y en especial con las cajas de ahorros y ahora dice que la transformación de las cajas ha sido un éxito.
Y en tercer lugar, el miedo a que el euro salte por los aires. Con la mayoría de los alemanes que no c reen que el euro haya sido mejor que el marco a pesar de que las empresas germanas no quieren ni oír hablar de semejante cosas, ya hay apuestas a cuál será el primer país que deje el euro o amenace seriamente con hacerlo sin estar en dificultades y todos los dedos apuntan a Finlandia. Curioso que ya haya apuestas en torno a esta cuestión, pero los mercados no quieren ni oir hablar del caos que supondría que cada país tuviera que volver a su moneda nacional. Andar el camino del euro está siendo complicado, pero desandarlo se antoja un caos absoluto.
Con este panorama, lo extraño es que no estemos hablando de algo mucho peor que lo que ha ocurrido, porque la sesión se ha saldado con empate. Dos de los cuatro índices principales han subido y otros dos han bajado. Y de los que han subido uno lo ha hecho mucho, el Ibex y otro casi nada, el FTSE, mientras que entre los que han bajado, uno lo ha hecho de forma rotunda, el CAC, y otro de forma puramente testimonial, el Dax. O sea, que nadie sabe a qué carta quedarse.
Hagamos un apartado para el Ibex patrio porque hoy hay algo que decir. La mayor parte del subidón es atribuible directamente a Inditex, cuyos títulos se han disparado un 11,57% tras presentar unos resultados espectaculares. Sumemos el buen comportamiento del BBVA y Santander y restemos el desastre que viene siendo Telefónica y tenemos el Ibex al completo. El resto, ya saben, es testimonial.
En fin, que les contarán que el mercado está descontando ya el rescate y tonterías por el estilo cuando nom es cierto. En el mercado hay más miedo que vergüenza, pero España tiene una empresa que es la envidia del mundo y cotiza en el Ibex y es la que más pondera en el selectivo por méritos propios. No hay más, se lo aseguro. Sólo que ha caído tanto que cualquier cosa ahora mismo le viene muy bien, pero no significa nada más.
Y para el resto, mucho me temo que hasta el lunes no tendremos un veredicto y que este depende de Grecia. Yo, particularmente, creo que no llegará la sanghre al río, pero nunca se sabe y los grandes andan extremando las precauciones. Que tras el subidón de ayer en Wall Street hoy debería haber tocado subir con claridad y ya ven dónde estamos.
Al cierre, el Dax marcaba una bajada del 0,14% y el CAC del 0,55%, en tanto que el FTSE subió un 0,18% y el Ibex un 1,42%. El miedo es libre y hoy lo ha habido por arrobas.
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