Los mercados europeos se han pasado la mañana apechugando con sus propias pérdidas y han tenido que lidiar con las pérdidas importadas de Estados Unidos tras la apertura de Wall Street. Y la verdad, esta vez parece que los vientos vienen peor desde el otro lado del Atlántico, seguramente porque era donde estaban depositadas las esperanzas.
Así, nos desayunamos con las nuevas previsiones del FMI para España y para la Eurozona, que no hacen sino mantener las mismas tesis que la institución ha mantenido hasta ahora y que no han servido para que los mandamases continentales varíen su forma de afrontar la crisis. El Fondo insiste en que las cosas van a peor y que cada vez es menos previsible que la Eurozona mantenga unas tasas de crecimiento siquiera aceptables. De España, qué decir, si estima que la previsiones del Gobierno son excesivamente optimistas ¡¡en ocho décimas!!, todo un mundo en economía.
Pues todo esto estaba descontando el mercado europeo e incluso parecía digerir bien la incongruente «Tasa Tobin», que mucho me temo que siguen sin saber qué es. Tobin la pensó para gravar la especulación en mercados monetarios exclusivamente y estaba bastante bien argumentada y diseñada para filtrar adecuadamente lo que puede considerarse especulación y lo que es simplemente negocio o inversión. Sin embargo, se está vendiendo como un impuesto a las transacciones financieras internacionales que mucho me temo que sólo logrará recaudar de las transferencias que los inmigrantes realizan cada mes a sus familias a nada que se descuiden. Como siempre, apretando al más débil, pero eso es lo fácil.
A pesar de todos los dimes y diretes y tras un rato de nervios por causa de la repentina subida fantasma de la prima de riesgo española, que luego se supo que era debida a cuestiones de base de comparación y no de un agravamiento de las tensiones, los índices qusieron reaccionar y el Dax se puso al frente de las operaciones para devolver las cosas a un plano positivo, pero la apertura absolutamente en picado en Wall Street terminó con cualquier posibilidad de reacción. Es más, puso las cosas mucho más difíciles de lo que ya lo estaban como puede apreciarse en este gráfico del Dax en velas de cinco minutos:
Al cierre, el Dax perdió un 0,78%, el CAC un 0,70%, el FTSE un 0,54% y el Ibex un 1,87%. Del selectivo español, poco que decir, exactamente lo mismo que para el resto. Se ha movido como ha podido entre las pérdidas propias y las pérdidas importadas. Entre la polémica interna sobre los Presupuestos fantasiosos para el próximo año y la reciente impresión de que no habrá rescate. No sé muy bien cómo explicarlo, pero ambas cosas llevan directamente a que los inversores vuelvan a intentar las acometidas. Nos quedamos sin «escudero» si no hay rescate porque el BCE no entrará a comprar deuda y con una situación interna realmente triste.

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