Llegó la «temida» victoria de Hollande y llegó el desgobierno tras las elecciones griegas y, en cambio, los mercados europeos se pusieron a subir. Abrieron con un gap bajista de impresión, pero pronto se vió que tenían ganas de llevar la contraria y volver a convertir el mercado en el mundo al revés. Tan al revés como que «el jefe» ha sido el Ibex y el índice más rácano ha sido el Dax. Para su bien ante tamaño desconcierto, Londres permaneció cerrado por festivo.
Tratemos de desenmarañar la madeja. ¿Por qué se pone como loco el Ibex a tirar del carro? La primera razón, ya conocida, se basa en la tesis de que lo que más conviene a España ahora mismo es Hollande y ha ganado, así que se supone que hemos encontrado un contrapeso a la cerrazón de Ángela Merkel. Pero es que aún hay más. Han pasado desapercibidas pero también ha habido elecciones en Alemania, en el pequeño land de Schleswig Holstein, y las cosas a Merkel no le han ido tan bien como esperaba ni tan mal como avisaban los sondeos. Se ha quedado sin posibilidad de reeditar su coalición con los liberales y previsiblemente una amplia coalición de izquierda pueda arrebatar el gobierno a la CDU. Enseñanza: en Alemania tampoco le van excesivamente bien las cosas a doña Ángela y tiene elecciones el año próximo.
Pero hay una segunda razón más importante aún: el Gobierno va a inyectar dinero público en Bankia para sanear la entidad. La caja-banco presidida por Rodrigo Rato, quien ha anunciado su marcha, era el principal quebradero de cabeza de la saneamiento del sector financiero español. Señalada con el dedo hasta por el Fondo Monetario Internacional, al final la solución para la entidad es una fórmula híbrida de capital público que no supone aumentar el déficit por parte del Estado. Al mercado le satisfizo enormemente que se resuelva de una vez el problema, aunque eso no supuso en absoluto una subida de las acciones de Bankia, sino bien al contrario.
¿Y lo de la supuesta inestabilidad tras las elecciones en Grecia? Pues eso solo se ha reflejado en la deuda y en la prima de riesgo, que ha experimentado un repunte. Las elecciones griegas han dejado al país al borde de la ingobernabilidad con demasiados partidos en el Parlamento absolutamente contrarios a las medidas exigidas desde Europa para mantener los pagos previstos en el plan de rescate, así que la situación se ha puesto delicado. Pero como en todo esto nada es lo que parece, ya ha aparecido algún consejero de Ángela Merkel que señala que, tras el pacto fiscal, ahora sí es posible aislar a Grecia y que sus problemas no impacten de lleno en el resto de Europa.
No sé si esto será en realidad posible y mucho me temo que el deambular del Dax alemán durante el día da a entender que no está tan claro, pero también expresa con claridad que el mercado piensa que quien ha perdido las elecciones en Francia ha sido Merkel y no Sarkozy. Tras la salida del «pequeño Napoleón» del Elíseo, los dos grandes aliados conservadores de Merkel son el británico Cameron, del que la alemana no quiere ni oír hablar y con razón ante las posturas de éste respecto a todo lo que supone «más Europa», y ¡Mariano Rajoy! de quien Merkel también preferiría mantenerse alejada ante las dificultades evidentes por las que atraviesa España.
Todo este «totum revolutum» sentó excepcionalmente bien al Ibex y en su alegría no sólo remontó el casi 2% cedido en la apertura sino que se permitió ganar casi un 3% al cierre. A eso le llamo yo una sesión eufórica. Pero para colmo de alegrías, el CAC 40 salió corriendo al rebufo del selectivo español, dejando al Dax alemán a solas con sus penas, que eran varias en el día de hoy. Ni siquiera a los franceses preocupa lo de Hollande que, en cambio, tiene casi hundidos a los alemanes.
En este mundo al revés, el Ibex avanzó un 2,72%, el CAC un 1,65% y el Dax un triste 0,12% y gracias. Ya les dije que el lunes saldríamos de dudas, o no. No es que me hayan desaparecido, pero parece clarísimo que algo muy gordo tiene que hundirse para que el Ibex caiga por debajo de los 6.800 puntos al cierre.
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