Los mercados temen que la Fed provoque una recesión para controlar la inflación

29/07/2022

Miguel Ángel Valero. Los analistas, con excepciones, esperan una subida de tipos de 50 puntos básicos en septiembre, y de 25 puntos en los meses siguientes.

EEUU ya está en recesión técnica, como habían pronosticado muchos analistas e diarioabierto.es. El día antes de la reunión de la Fed del 27 de julio, que aprobó una nueva subida de 75 puntos básicos (pb), este medio también publicaba que los mercados avisaban que estas subidas no iban a evitar una recesión. Ahora todos opinan sobre lo que hará la Fed a partir de septiembre.

David Page, Head of Macro Research de AXA Investment Managers, vaticina que la Fed bajará el ritmo de subidas en los próximos encuentros. «La economía está mostrando rápidamente signos de debilitamiento; hay señales de relajación en el mercado laboral -aunque sólo el comienzo, como reconoció Powell- y las conversaciones sobre la recesión están aumentando», por lo que «seguimos pensando que la Fed suavizará el ritmo de subidas en las próximas reuniones a 50 puntos básicos en septiembre, 25 puntos básicos en octubre y dejará los tipos sin cambios en el 3,25% en diciembre».

«En caso de que la Fed se muestre más ágil a la hora de desacelerar el ritmo de subidas, creemos que mantendrá los tipos en esos niveles durante la mayor parte de 2023, añade.

«En general, las condiciones financieras se han relajado, lo que sugiere que el endurecimiento será menor de lo que se temía», subraya.

Geir Lode, Director de Renta Variable Global de Federated Hermes, opina que la Reserva Federal «está indicando al mercado que los tipos de interés más altos están aquí para quedarse durante algún tiempo con el fin de bajar la inflación al objetivo del
2%», y que «un aterrizaje suave sigue siendo el escenario más probable».

El mercado de futuros prevé unos tipos de interés mucho más bajos en 2023, «en consonancia con las expectativas de una campaña exitosa y relativamente rápida de la Fed que estabilice la inflación». «Queda por ver si esto puede lograrse sin un debilitamiento significativo del mercado laboral», advierte.

Pablo Gil, estratega jefe de XTB, subraya que la Fed indicó que habrá más subidas de tasas en cada reunión restante del año y que esperan acabar 2022 con niveles del 3,25%-3,5%, y que estas medidas provocarán una desaceleración económica, pero no una recesión.

«Powell se mostró confiado en que la buena salud del mercado laboral, donde la tasa de desempleo está en mínimos de los últimos cincuenta años, permita suavizar los efectos negativos que traerá la rápida retirada de estímulos monetarios por parte de la Reserva Federal», apunta.

“Powell advirtió a los mercados que buena parte del impacto negativo que va a tener este tipo de retirada de estímulos todavía no se ha visto y que, por tanto, hay que ser prudente y saber que a lo largo de los próximos trimestres vamos a recoger el fruto de estas medidas tan agresivas”, añade.

«El riesgo de recesión en EE.UU. se mantiene mientras la Fed trata de controlar la inflación», advierte Keith Wade, economista jefe de Schroders. «Es probable que la ralentización de la economía siga evidenciándose a través de un mercado inmobiliario y un comportamiento del consumidor más débiles. A su vez, esto debería traducirse en un mercado laboral más débil, como respuesta a una reducción de las ventas por parte de las empresas», argumenta.

Powell «comentó que, a medida que la política monetaria se endurezca más, será conveniente ralentizar el ritmo de las subidas de tipos para evaluar cómo el ajuste acumulado de la política monetaria está afectando a la economía y a la inflación». Estos comentarios «sugieren que es más probable que la Fed eleve los tipos 50 pb en lugar de 75 la próxima vez».

«El reto consistirá en la rapidez con la que disminuya la inflación. El descenso de los precios de las materias primas y la relajación de los cuellos de botella de las cadenas de suministro sugieren que veremos una menor inflación en el sector de bienes. Sin embargo, la rigidez del IPC general se podría mantener, ya que la inflación del sector servicios tardará en moderarse. En consecuencia, los riesgos se inclinan todavía hacia la necesidad de que la Reserva Federal genere una recesión para controlar la inflación».

Los expertos de J. Safra Sarasin SAM consideran que «con los tipos ahora en lo que la Fed cree que es territorio neutral, tiene definitivamente más margen de maniobra». «El objetivo del tipo de interés de la Fed sigue siendo el 3,25-3,5% para finales de este año, pero la trayectoria depende en gran medida de los datos», subraya.

«Powell se mostró algo más optimista sobre las perspectivas de inflación, dada la caída de las expectativas de inflación, y algunos primeros indicios de que los desequilibrios del mercado laboral están empezando a reducirse, pero también argumentó (implícitamente) que el riesgo de hacer demasiado poco, y permitir que las expectativas de inflación se desanclen, supera el riesgo de hacer demasiado. Para nosotros, esto significa que la Fed subirá los tipos otros 50 pb en su reunión de septiembre del FOMC, pero luego las impresiones de la inflación deberían permitirle cambiar a subidas de 25 pb en sus reuniones de noviembre y diciembre», argumentan, mientras auguran que «el primer recorte de tipos se produzca ya el próximo verano».

«La desaceleración de la demanda y los crecientes riesgos de recesión, así como la fortaleza del dólar, deberían pesar sobre las presiones inflacionistas en los próximos 12-18 meses. El mercado de la vivienda ya se está ajustando rápidamente al endurecimiento de las condiciones financieras y debería ajustarse aún más. La caída de los precios de la vivienda a finales de este año pesará sobre los alquileres en 2023, y la mejora de las cadenas de suministro y la ralentización de la demanda deberían reducir el poder de fijación de precios de las empresas. Por último, una menor inflación de las importaciones y de los precios de producción y una probable moderación del crecimiento de los salarios el próximo año contribuirán también a una menor inflación subyacente», razonan.

Jack Janasiewicz, gestor de fondos y estratega de Natixis IM Solutions, destaca que «la dependencia de los datos se da en ambos sentidos. Si los datos siguen siendo buenos, la Reserva Federal se reserva el derecho a subir. Si los datos se relajan, la Fed tiene la opción de retroceder».

James Athey, Investment Director de abrdn, cree que «el deterioro de los últimos datos económicos ya está sometiendo a prueba la decisión de la Fed de seguir pisando fuerte el freno económico».

Tiffany Wilding, economista para América del Norte de PIMCO, abunda en la tesis de «que pueda ser necesaria una recesión -y no sólo un periodo de crecimiento por debajo de la tendencia- para restablecer la estabilidad de los precios». Cree que los tipos podrían estar cerca del 4% en 2023.

Bill Papadakis, estratega macroeconómico de Lombard Odier, espera que la Fed que tome medidas más cautelosas a medida que la política se vuelva restrictiva. Espera «un aumento de 50 puntos básicos en septiembre, seguido de incrementos de 25 puntos básicos en las siguientes reuniones”.

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